19 de enero de 2010

Hartas de poner rabitos


Aunque se preste a malentendidos, el eslogan es inocente. Corresponde a una campaña feminista a favor del «lenguaje inclusivo» y de la llamada «igualdad de género» en el uso del idioma. Viejo asunto, en el que no dejan de tener alguna razón ni quienes denuncian los excesos sexistas ni quienes defienden la inalterabilidad de unos signos gramaticales tras los cuales no hay intención discriminatoria alguna. Pero es lógico que los/las inspectores/as de igualdad estén hartas/os de enmendar morfemas a diestro y siniestro, y en particular de tener que poner femeninos «rabitos» (no es un oxímoron) para que las opresoras oes no se impongan sobre las marginadas aes. Si creen que esa es la fórmula, no debe extrañar que insistan en ella. Pero en el lema de la campaña hay más que palabras: tanto como el componente verbal importa el icónico. Vean la forma de rematar el texto con la imagen de un objeto portador de rabito. Encantador, ¿no les parece?

5 comentarios:

Ricardo dijo...

La ideología que está detrás de esa campaña busca la igualdad. Me parece bien el propósito inicial, porque la mujer estaba discriminada. Pero como ideología no me convence. No sé qué quieren: ¿acabar con el matrimonio y la familia y la sexualidad? No lo entiendo.

Silvia González Goñi dijo...

Sigo sin entender por qué, tras la consulta a la RAE y el consiguiente informe elaborado por ella, obviaron toda recomendación e impusieron la expresión "violencia de género", como si a quien se agrediese fuese a un concepto gramatical, y no a una persona.

Albórbola dijo...

A mí el cartelilllo me parece feo, y la metáfora poco afortunada (el color rojo es el toque "ingenioso" definitivo) porque mi derecho a la igual no tiene nada que ver con la fisiología de mi aparato reproductor (que es, precisamente, de las cosas en que me diferencio ed un hombre). Mis derechos provienen de otro sitio y radican en otras cosas que en una marca gramatical.

La lengua no es sexista, como no es reaccionaria o solidaria. Un ejemplo adaptado de un libro de Álex Grijelmo:
“Treinta jóvenes se presentan al concurso de belleza; la inteligencia no es su catracterística principal, pero con esas piernas no la necesitan”.

Machista el comentario, ¿eh? ¿Y si dijera que se trataba del concurso de míster España?

Y una curiosidad lingüística a a favor de tesis. La lengua árabe distingue masculino y femenino en todo, hasta la conjugación verbal, (lo cual complica las cosas porque hay que aprender a conjugar un montón de personas); también los pronombres personales (átonos y tónicos) son diferentes. Es más cuando el sujeto no es de persona y es plural, todo lo que lo acompaña (adjetivo, verbo, determinantes, etc.) va en femenino singular (los caballos bonita). ¿Concluimos que los árabes son muy feministas? Pues unos sí y muchos, por desgracia, no. Sencillamente, la lengua árabe es así. Y la española es como es, en ella, el género no marcado es el masculino. Ahí acaba la lengua; lo demás lo ponen las personas

Silvia González Goñi dijo...

Qué interesantes las explicaciones sobre la lengua árabe y tus conclusiones, Albórbora.

hartasdeponerelrabito dijo...

Hola!

Gracias por comentar la campaña!

Aportamos unas reflexiones también:

Llamar ideología (ocupada en destruir el sexo, el género, la familia) a que se pida que si eres mujer te llamen "usuaria", "ministra", "administradora" es... ¿una exageración?

Autocrítica, ¿sólo se la hace la gente más considerada con quienes no son como ella? La gente con más apego a la tradición, debería planteárselo, porque la sociedad, como el lenguaje, está viva, y evoluciona.

Creer que un lenguaje que sirvió cuando las mujeres no pintaban nada en la sociedad (más que como madres y prostitutas) puede servir en esta sociedad es tener una gran falta de perspectiva.

En cualquier caso, los nombres nuevos femeninos, los nuevos usos, llevan ya en el lenguaje al menos 20 y siguen creciendo. Tendríamos que volver a tiempos pasados para darle marcha atrás a eso. Y no creo que las mujeres a quienes no les apetece el plan estén por la labor.

Hay ideologías más feas que un tampón usado! Porque al fin y al cabo, un tampón usado no hace daño a nadie, y esas ideologías van contra las personas.

Saludos!