8 de noviembre de 2006

'GLAMOUR'


Se está jugando en Madrid un torneo de tenis femenino donde participan las principales estrellas mundiales de este deporte. O las mejores raquetas, si prefieren la metonimia consagrada en la jerga del ramo. Con tan fausto motivo la prensa ha sacado a relucir la palabra glamour. Me presto a hacer de recogepelotas, y tomo unos pocos titulares encontrados en la red: «Madrid se sumerge en el tenis-glamour» (El Mundo); «Sharapova-Dementieva: glamour ruso en el Arena» (As); «El glamour forma parte de Sharapova» (Univisión); «El tenis glamour» (Diario de Yucatán).

Otra vez a vueltas con el glamour. El término tiene su origen –faltaría más- en la lengua inglesa, donde había sido poco empleado hasta que, allá por los años 30 y 40 del pasado siglo, entró en el celuloide. Con él se expresaba el atractivo que inspiraban en los espectadores algunas actrices de particular renombre y agraciada estampa, en especial las protagonistas de películas de amor y lujo.

Pero hoy se ha extendido hasta límites insospechados, y el «glamour» o «glamur» es una especie de sello de distinción aplicado tanto a una persona como a una indumentaria como a un acontecimiento social. Algo o alguien tiene glamour cuando así lo deciden los patriarcas de la moda o los cronistas de sociedad, sin que se sepa muy bien a qué diablos se refieren. Unas veces es elegancia, señorío o esplendor; otras, simpatía, hechizo o encanto personal. No hay reglas ni cánones para que algo sea glamuroso, y eso hace que el oyente sea libre de considerarlo sinónimo de cursi, relamido, empingorotado, currutaco o gomoso. El riesgo de las palabras aromáticas –y esta lo es- radica en que se pueden volver apestosas. Abran la ventana, que no hay quien soporte tanta memez.

(La fotografía, de 20minutos)

10 comentarios:

Ander Izagirre dijo...

Tus últimas líneas dan en el clavo, jmr. Entre mis amigos, cuando alguien se saca las botas de monte o tremola sus apestosos calcetines o levanta una axila sudorosa, la exclamación brota ya automática:

-¡Qué glamour!

Me encanta currutaco, un hallazgo.

(Y en el caso de las tenistas, me da que la razón para tanto azúcar simplemente es que están buenas, y los periodistos, un pelín salidos: en el reciente torneo de Madrid también jugaron los mejores tenistos del mundo, supongo que algunos estarían macizorros, y me juego un ecu a que el glamour no tomó ningún titular).

Lucía Martínez Odriozola dijo...

Yo también estoy segura de que el glamur es cosa que se aplica a mujeres. No me imagino un titular con esa palabra refiriéndose solamente a hombres.

Oz esporman dijo...

Estoy con doña Lucía, no pega que un hombre sea glamuroso, todo lo más puede ser charmante.
De todas formas, se nota que hay deportes de chicas guapas, como este del tenis, o el balonvolea playero, y alguno más, no muchos, porque ya se sabe que si no las chicas ya se ponen muy macizas y no mola que una señora marque más músculo que el señor que la contempla. Estos deportes atraen más por las nenas sudorosas que por otra cosa. Hay que reconocer que las mozas están especialmente buenas de esport, pero vamos, no me parece muy glamuroso, sino más bien todo lo contrario ¿no? Uno asocia el glamur a los vestidos vaporosos, las sedas y la feminidad tópica, y no a la nena que si te da un guantazo te desmonta.

Bambo dijo...

Ayer, cuando leí el comentario de Lucía con respecto a que el término "glamour" se aplica sólo a las mujeres, me vino a la cabeza la imagen de un hombre glamuroso: George Clooney.

En la red hay muchos artículos sobre este actor en los que, para referirse a él como icono de la elegancia y ese aire un pelín retro que posee, lo califican de glamuroso.

Un ejemplo.

Por descontado, no sólo Clooney es considerado glamuroso: Sean Connery, Pierce Brossnan...

Ander Izagirre dijo...

Luis Aragónés...

Bambo dijo...

Ander, Luis Aragonés, glamour, lo que se dice glamour... ¿glamour al estilo "Casposos reunidos, S.A."?

No nos olvidemos de que Telecinco hizo un cutre-programa de conocidillos del conocido del portero de la peluquera de Isabel Pantoja, que se llamaba "Hotel Glamour". Al tiempo tuvieron que cambiar el nombre por "Hotel Glam", por aquello del "yo lo pillé primero".

JMR dijo...

Parece ser que "glamour" tiene su origen en el griego "gramatikós": el que sabe leer y escribir, la persona instruida. No sé si en estos tiempos la posesión de una cultura otorga glamur. A veces se diría que todo lo contrario.

Anónimo dijo...

Yo tenía entendido que "glamour" es una expresión procedente del gaélico (lengua celta) "glamor". Significa algo así como magia o fuerza sobrenatural, y parece ser que los antiguos la usaban para referirse a los poderes de encantamiento y seducción de las hadas.

Existen incluso topónimos que aluden a la palabra, como Glamorganshire.

Del idioma gaélico pasó a la lengua inglesa, y de allí al mundo del cine como equivalente del encanto o hechizo que las estrellas de la pantalla suscitaban.

Anónimo dijo...

Al parecer, glamour tiene otra historia que parece ser ignorada a rasgos generales. Su verdadero significado era belleza ficticia que se atribuye a un objeto o cosa y también brillo falso o engañoso (según Carmen Posadas).

Creo que no está mal tener en cuenta su origen y cómo en los años 50 empezó a utilizarse de manera irónica por parte de los actores teatrales ingleses, en referencia a sus homólogos del cine.

Porque quizás, efectivamente, glamour es una palabra que definitivamente define perfectamente nuestro tiempo.

DoctoBlog dijo...

Hola José María. Justo encuentro tu blog buscando el significado de glamour. Pensaba que era una palabra de origen francés. Encontré esto en Wikipedia: El glamour o glamur es un anglicismo (Ac. 2001) que designa un tipo de belleza muy elegante y sofisticado, que era característico de algunas estrellas femeninas de Hollywood en los años 1930, 1940 y 1950. Es la antítesis del tipo de belleza conocido como "girl next door" (la chica de al lado), popularizado por la revista Playboy. El glamour era el resultado del trabajo de un equipo de profesionales altamente cualificados: maquilladores, peluqueros, modistos de alta costura, etc. Te mando un saludo y espero que continúes en la difícil tarea de enseñarnos a usar bien el idioma. Abrazo.
Eduardo Nicolás Romera.