4 de junio de 2006

EJECUTAR


En rigor, tanto el verbo «ejecutar» como el sustantivo «ejecución» referidos a muertes sólo pueden ser empleados cuando por medio hay una sentencia dictada por la Justicia. Por eso el DRAE, que considera «ejecutar» sinónimo de «ajusticiar», lo define como «dar muerte a un reo». La Fundéu, por su parte, insiste en que «la mafia o los terroristas no ejecutan: matan o asesinan. Ejecutar es ajusticiar a un reo».

No hay duda. La edición digital de El País yerra al informar de que «al menos 21 estudiantes son sacados por la fuerza de sus autobuses y ejecutados al norte de Bagdad». Es evidente que ningún tribunal condenó previamente a muerte a estos muchachos, no ejecutados sino asesinados. Lo peor es que el verbo escogido puede conceder al hecho cierta legitimación, aunque sea involuntaria.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Si nos ponemos estrictos, los opuestos a la pena de muerte nunca podríamos emplear el verbo "ejecutar" porque las sentencias de muerte dictadas por tribunales no son actos de justicia. Tampoco valdría "ajusticiar".

Alaska dijo...

¿Y para cuándo un comentario sobre 'proceso'?
Al proceso de paz lo han dejado mutilado en proceso, y lo que en principio era un tiempo, una fase, se me queda en un juicio, en un procedimiento sumarísimo.
Y me dan temblores.

José María Romera dijo...

El proceso, sí. En principio, algo que avanza (del latín "processus"), en este caso se supone que hacia la paz. Pero se ha convertido en un estado de agitación donde lo que menos importa es al parecer el destino, el rumbo. Más se parece al proceso de Kafka.

Aquí nos gusta fosilizar las palabras: se les quita su significado genuino, se las echa a rodar hasta que están lo bastante erosionadas para decir nada, y finalmente se hace uso de ellas al gusto del consumidor.

¡Y qué consumidores!