17 de agosto de 2006

No hay nada que hacer


Efectivamente, ya no hay nada que hacer. Ya sé que esta es una bitácora de palabras, y no de notas necrológicas. Pero Hilario Camacho se dedicaba a una de las cosas más valiosas que pueden hacerse con las palabras: ponerles música. Ahora que se ha muerto de repente, oigo de lejos su Tristeza de amor y sus Cuatro luceros. Ya no hay nada que hacer, como no sea pulsar aquí y luego donde parpadea «Ver vídeo» para oír sus palabras que dicen, ahora por desgracia con razón: «No hay nada que hacer».

2 comentarios:

Ignacio dijo...

Aproveché tu noticia

Lucía dijo...

Cada día me siento más sola.