30 de julio de 2009
LACRA
En un excelente post, Santiago González examina hoy otro de los tópicos en torno al terrorismo, cual es el uso extensivo e indiscriminado de la propia palabra «terrorismo» como metáfora de todo lo que daña, hiere o mata. «¿Podemos llamar terrorismo a todo crimen que nos resulte especialmente odioso?», se pregunta.
28 de julio de 2009
Hay nivel
*Envestida
27 de julio de 2009
TUNEAR
Publicado en el suplemento cultural 'Territorios', de El Correo, 3.5.09.
24 de julio de 2009
MALGASTO
Publicado en el suplemento cultural 'Territorios' de El Correo, 30.5.09.
23 de julio de 2009
ASCUAS
Publicado en el suplemento cultural 'Territorios' de El Correo, 18 abril 2009
21 de julio de 2009
LEGENDARIO

Pero hay otra acepción del término leyenda que lo identifica con la ‘persona o cosa admirada con exaltación’. Lo mismo que un ídolo, que un icono, que un ser modélico. En este sentido, no es exagerado considerar a Cronkite un periodista legendario. El exceso está en la reiteración del adjetivo, o dicho de otro modo: en el vaciado de la palabra convertida en tópico.
17 de julio de 2009
Llegan los becarios
11 de junio de 2009
Tramas y trabas
4 de junio de 2009
Un femenino sin sintaxis
«Entre los objetivos de Observatorio de Igualdad de Género de la Universidad de Zaragoza está la de garantizar la igualdad de trato a todas las personas que forman la comunidad universitaria, por esta razón desde lanzamos la Campaña “Nombrar en femenino es posible: ¡inténtalo!” Con la que queremos promover el uso del lenguaje inclusivo y no discriminatorio en toda la UZ»
29 de abril de 2009
Tristemente

Tan arduamente el mar,
Tan lenta y honda y largamente y tanto
Va creciendo sereno desde el fondo,
22 de abril de 2009
EXTASIADOS
21 de abril de 2009
Léxico móvil
La formidable expansión de los teléfonos móviles ha traído consigo cambios de diverso tipo, que afectan tanto a las relaciones personales como a los usos comunicativos. El idioma no es ajeno a ellos, y no sólo por las tan traídas y llevadas abreviaturas de SMS y su repercusión en la ortografía. Aparte de eso, la telefonía móvil está creando todo un amplio campo de términos al que cada día se incorporan otros nuevos. La propia denominación de los aparatos parte de una antonomasia según la cual el «móvil» no es cualquier objeto que se mueve, sino el terminal de teléfono. Pero tampoco es una denominación universal: en América los llaman «celulares», quizá con más propiedad. Móviles o celulares, llevan «politonos», sirven para hacer «una perdida», y cuando se estropean o dejan de funcionar por falta de carga decimos que se han «muerto». A estas y otras expresiones coloquiales se añaden voces más rebuscadas, bien en forma de tecnicismos, bien fruto de creaciones asociativas y figuradas de todo tipo. Valga como ejemplo «snaparazzi», que es como se empieza a conocer la práctica de tomar fotografías con el móvil, y también la persona que las hace. O «vergatario», nombre que ha dado Hugo Chávez al teléfono de precio económico que su Gobierno distribuye entre las capas más modestas de la población venezolana. Estos días, al hablar de las relaciones entre Obama y Zapatero, se difundió la noticia de que ambos se comunicaban privadamente a través de una línea «secrafónica», una especie de hilo directo a salvo de interferencias y de espionajes. Un léxico, pues, que crece en continuo movimiento, como no podía ser menos ya que hablamos de «móviles».
Publicado en el suplemento cultural 'Territorios' de El Correo, 11.4.2009.
ACORDE
«La previsión de los empresarios está de acorde con la del Gobierno»; «le fabricamos un mobiliario de acorde a sus exigencias»; «el juego del equipo no estuvo de acorde con la calidad de sus figuras»; «hace falta una ley de plazos de acorde con la situación particular de cada mujer»: son algunas muestras recogidas casi al azar de un uso tan extendido como equivocado de «acorde». Por alguna extraña razón, el adjetivo «acorde» (sinónimo culto de ‘conforme’ o ‘coincidente’) es encajado por la fuerza dentro de una construcción en la que se lo confunde con «acuerdo». Lo natural, lo sencillo es decir que una cosa está «de acuerdo con» otra cuando entre ambas existe alguna relación de armonía, unanimidad, dependencia o consecuencia. Es cierto que lo que «está de acuerdo con» (o «de acuerdo a», también válido aunque menos empleado) algo es a su vez «conforme» con ello. Podemos decir indistintamente que «todo marcha de acuerdo con lo previsto» y «todo marcha acorde con lo previsto»; pero obsérvese que el segundo caso no admite la preposición introductoria «de». Gramaticalmente hablando, «acuerdo» puede formar parte de una locución invariable («de acuerdo a» o «de acuerdo con») mientras que «acorde» no conoce otro empleo correcto que el propio de un adjetivo independiente. El idioma también sufre con estas pequeñas anomalías cuando dejan de ser un error circunstancial para convertirse en unas prácticas generalizadas. Y más si, como parece ocurrir en este caso, responden al afán decorativo y grandilocuente. No se habla con más musicalidad por el hecho de soltar «de acordes» a troche y moche.
Publicado en el suplemento cultural 'Territorios' de El Correo, 4.4.09.
16 de abril de 2009
FÉLIX, FELIS, FELI'S
2) Bar Felis. Lo mismo, pero orientado a una clientela más popular tal vez:
La maldición del apellido
El apellido de la flamante ministra de Cultura ha servido para crear toda clase de calambures y juegos verbales hirientes, algunos francamente ingeniosos y otros de peor gusto. Nomen est omen, decían los clásicos: el nombre es un presagio. Se ve que la cruz más pesada que va a tener que cargar Ángeles González-Sinde en su mandato no será la Cultura, sino su propio carné de identidad.