16 de enero de 2012
Molino da trigo
27 de agosto de 2010
CRECER
Pero si uno observa con atención las evoluciones de los protagonistas percibe alguna novedad distinta de los consabidos cambios de cromos. El fútbol, además de ser un arma de distracción masiva, un colosal negocio, una religión intocable, tiene otras propiedades. Una de ellas es la capacidad de creación lingüística. No sólo inventa palabras y modismos que acaban cuajando en el habla común ―desde «meter un gol» a alguien hasta «casarse de penalti»―, sino que pone de moda términos ya existentes que por alguna extraña razón los hablantes repiten como contagiados por algún raro virus verbal. Así ocurrió hace poco con ese «sí o sí» que empezó aplicándose a la necesidad de ganar un partido ‘sea como sea’ o ‘de cualquier manera’, y que ya ha conseguido desplazar a estas locuciones incluso en el habla política.
Pues bien, lo nuevo de este año es el uso del verbo «crecer». Lo habrán notado. No hay nuevo fichaje que no se incorpore a filas dispuesto a «seguir creciendo» como futbolista ni equipo cuyo objetivo principal no sea «crecer» en la competición. Una de dos: o los jugadores son enanitos o leen demasiados libros de autoayuda, cosa bastante improbable. La aspiración de crecer (no mejorar, avanzar, madurar, perfeccionarse, subir de categoría o de cotización: crecer) es un motivo recurrente en todas las declaraciones. Esa vocación de geranio habla de la falsa modestia con que el nuevo modelo de estrella deportiva se muestra ante la masa, sin ningún engreimiento, con humildad de aprendiz. Pero también insinúa el reconocimiento de la simpleza pueril que late en la sustancia del fútbol: un juego practicado por niños para infantilizar a otros niños, todos ellos necesitados de crecer. Y no lo dice quien escribe estas líneas, sino los propios protagonistas. No les exijan victorias; limítense a seguir sus andanzas con un metro en la mano. A ver si crecen de una vez. Y callan.
9 de abril de 2010
6 de abril de 2010
*CRUCIFICCIÓN
6 de febrero de 2010
Fútbol y concordancias

Publicado en el suplemento cultural 'Territorios' de El Correo, 6.2.2010
4 de febrero de 2010
27 de enero de 2010
REVULSIVO
30 de septiembre de 2009
SEXTETE
Que a un conjunto de tres triunfos se le llame «triplete», pase. Si bien triplete es un término específico de la ciencia, se puede entender que sirva para designar un trío, o sea, un conjunto de tres cosas. La futbolingua se puede permitir estas y otras licencias. Pero ¿decir «sextete», teniendo ya una voz consagrada como «sexteto»? Si el fútbol es un arte como dicen, le cuadran las palabras musicales.
El neologismo no es una simple ocurrencia de hooligans. En la pensa y la televisión futboleras ya ha quedado acuñado. Hoy mismo, en el noticiario de sobremesa de La Cuatro, ese crisóstomo de las ondas que responde al nombre de Manolo Lama preguntaba al azulgrana Xavi: «Y este año, ¿se puede hacer el sextete?».
En cualquier caso, ya que el triplete (derivado de «triple», supongo) consiste en la suma de tres títulos, la colección de seis debiera ser un derivado similar de «séxtuplo». Es decir, «sextuplete».
