Lo de menos es que digan Pepsi, Pesi o lo que les venga en gana. Al fin y al cabo es un simple anuncio publicitario. Lo inquietante es el mensaje de fondo, esa Pesipedia ("qué más da cómo lo digas si al final es lo mismo") que transmite la idea de que las cosas se pueden decir de cualquier manera y de que el idioma no ha de someterse a los acuerdos de la comunidad de hablantes a la que pertenece.