3 de agosto de 2009

«TE CUENTO»

Últimamente la situación se da con bastante frecuencia en la comunicación oral. Dos personas conversan, y la una le dice a la otra: «Te cuento». Es su manera de anunciar el comienzo de una parrafada. La breve oración se ha convertido en un cliché verbal que actúa como marcador introductorio en cualquier clase de discurso, pues aunque recurra al verbo «contar» sirve tanto para narraciones como para descripciones o exposiciones. Este «te cuento» generalizado es bastante reciente. No pertenece a un registro idiomático definido, aunque deja asomar cierta afectación alejada del tono coloquial donde se supone que reside. Cuando alguien suelta un «te cuento», el oyente percibe cómo se le vienen encima los dos puntos y tras ellos una larga perorata que habrá de soportar pacientemente. Pues, si bien por una parte el «te cuento» manifiesta la intención de ser pedagógico, claro y preciso (cuando lo usa, por ejemplo, alguien a quien hemos preguntado cómo llegar a una determinada calle), por otra establece una relación de dominio del emisor, como si la fórmula le autorizara a tomar la palabra y a no soltarla hasta pasado un buen rato. Esta construcción formada por el dativo de segunda persona seguido del verbo en presente de indicativo –y con otra particularidad: omitiendo el «lo» de complemento directo- conoce algunas variantes, todas ellas con verbos de decir: «verás, te explico», «a ver, yo te digo», «mira, te aclaro». Sin embargo, gana abrumadoramente el verbo contar, tal vez porque siempre se ha dicho que a todos nos gusta que nos cuenten historias. Pero tampoco nos gusta que nos vengan con cuentos.

Publicado en el suplemento cultural 'Territorios' de El Correo, 23.5.09.

3 comentarios:

SuperSantiEgo dijo...

Yo prefiero lo de "Te comento", que tiene si cabe más miga. Es lo mismo que "Te cuento", pero con un considerable bonus de analfabetismo.

Natalia dijo...

Jajaja Sí, "te comento" es todavía mejor. Es verdad que últimamente se oye eso de "te cuento" por todas partes, y siempre me resulta fuera de lugar.

Cyrano dijo...

en efecto, está muy extendida esta expresión introductoria. Pensé hace unos días: ¿y quién fue el primero en usarla?
Saludos