4 de agosto de 2009

CAFÉ BEBIDO


-Hoy no he tomado más que un café bebido- comenta V.


Decimos «café bebido». Pero ¿hay otra forma de consumir café que no sea bebiéndolo? Sí. Están los helados de café, las cremas de café, los caramelos de café con leche y los innumerables postres sólidos con café ideados por la creativa cocina moderna. Unos se sorben, otros se mastican, o se lamen, o se muerden. Pero el «café bebido» no apunta a la forma de ingestión, sino a un hábito alimentario. Llamamos así al café –solo, descafeinado, cortado, con leche, bombón, tanto da- que se toma por la mañana como único desayuno, sin acompañamiento sólido o líquido alguno. No sabría decir de dónde le viene ese adyacente y no otro (podría ser «un simple café», o «un café sin más»), porque el sintagma «café bebido» se pierde en la noche de los tiempos.


Al decir que alguien ha desayunado «un café bebido» parece que, según las circunstancias, hablamos de una persona acelerada, entregada a su trabajo, sin tiempo para atender a las demandas del estómago; o de un disciplinado cuidador de la dieta; o de un pobre de solemnidad; o de un inapetente incapaz de apreciar las delicias de la bollería. Y todo eso con un simple participio más bien caprichoso. De qué formas tan extrañas se comporta nuestra habla cotidiana.

2 comentarios:

Lucía Martínez Odriozola dijo...

Me da que lo que se contrapone a 'café bebido' son las 'sopas de café con leche'. Mi padre desayunó sopas toda la vida, toda.

elmudo dijo...

Exacto. Mi madre me enseñó que un desayuno 'como Dios manda' se hacía mojando pan o bollos en el café. Si este se bebía, era sólo un desayuno a medias -fuera por prisas, o por pobreza- .