2 de marzo de 2010

HACER LA PESETA


Ha causado sensación el modo como un experto en lenguaje corporal exhibió sus habilidades en un paraninfo universitario, cuando mostró su dedo corazón a los jóvenes que vociferaban contra él. La imagen y los comentarios subsiguientes han corrido por medio mundo, pero con ellos iba una incógnita: ¿qué nombre recibe ese gesto de cordialidad? Casi todos lo están llamando «hacer la peineta», modismo desconocido en la tradición ―culta y popular― del idioma, y sin ninguna base que justifique la supuesta analogía. Parece ser que lo de «hacer la peineta» fue un idiotismo propalado muy recientemente por un seleccionador de fútbol, a quien los periodistas del ramo hicieron caso como si se tratase de un catedrático de filología o de paremiología. Pero el castellano ha usado siempre otro giro para referirse al gesto de marras: «hacer la peseta». Explica José María Iribarren en su imprescindible ‘El porqué de los dichos’ que antiguamente el reverso de la llamada «peseta columnaria», equivalente a cinco reales, mostraba la columna de Gades. Dada la semejanza entre esta figura y el dedo en posición vertical, el pueblo adoptó la expresión que llegaría hasta nuestros días. Y así consta en el diccionario académico, donde puede leerse: «Hacer la peseta: dar un corte de mangas». En rigor, el corte de mangas no es exactamente lo mismo, pero acompaña frecuentemente a la «peseta». Más parecido resulta «hacer la higa», movimiento que se traza con el puño cerrado y dejando asomar la punta del dedo pulgar entre los otros dedos, también en actitud desafiante. ¿Es un gesto obsceno el de «hacer la peseta»? Entre nosotros sin duda, pero no en otras lenguas. El francés, por ejemplo, lo llama «doigt d’honneur», pues lo que evoca es un lance guerrero: el de los soldados que antes de entrar en batalla amenazaban al enemigo con cortarle el dedo, en prueba de coraje y fiereza.


Publicado en el suplemento cultural 'Territorios' de El Correo, 27.02.2010.

5 comentarios:

Sensei Katorga dijo...

Nuestro lenguaje corporal nos mata en ocasiones y si además lo unimos a una figura que levanta tantas pasiones como odios estamos ante un icono desastroso.
Ya decía Roland Barthes que su lenguaje era un adulto civilizado y su cuerpo un niño caprichoso.
Un saludo y una grata sorpresa la que me he llevado al leer el blog.

Anónimo dijo...

Al parecer la "peineta" es el gesto de lo que habitualmente conocemos por "poner los cuernos". Se basa en una analogía visual, por la forma más o menos triangular de las peinetas y de la mano con los dedos laterales extendidos. Ambos son gestos ofensivos y de provocación, pero no por eso pueden denominarse de la misma forma.

Un saludo

Anónimo dijo...

Los medios mexicanos tienen muchos problemas para referirse a este tipo de cuestiones. Se emplean eufemismos estúpidos, de moda, cuando en el habla callejera sale tan natural decir "pintar el dedo".

Anónimo dijo...

Pintar el dedo, un acierto.

Saludos

Mado dijo...

Hay una razón para llamar peineta a ese gesto: existía un desplante callejero, antigüillo él, consistente en decir "mira qué peineta" mientras se hacía el gesto (otra expresión similar sería "sube y pedalea").

Los de mi edad jugábamos mucho en la calle, y ya se sabe...