8 de marzo de 2009

ELECTOS

El participio del verbo «elegir» es «elegido». Una persona resulta elegida (para un cargo, para un título o un premio) cuando se le escoge con preferencia sobre otras. El verbo no sabe de política y no hace distingos acerca de la fórmula de elección que corresponda (tan elegido puede ser el votado en la urnas como el nombrado a dedo), pero sí es tajante en una cosa: no dice lo mismo «escogido» que «electo». Sólo admiten esta segunda denominación, de índole estrictamente transitoria, las personas elegidas hasta tanto no sean nombradas conforme al mecanismo que en cada caso haya sido establecido. Barack Obama fue elegido presidente de los Estados Unidos de América, pero sólo se mantuvo como «electo» en el ínterin que transcurrió entre los comicios y su toma de posesión. No son tampoco son electos esos concejales, diputados y senadores que llevan años calentando el escaño. La manía de seguir denominándolos, con toda impropiedad, «cargos electos», sólo encuentra explicación en el erróneo concepto de la pompa lingüística que viste de oropeles absurdos la jerga de los políticos. Creen algunos que «electo» otorga mayor dignidad, que significa algo así como ‘elegido democráticamente’ o simplemente que es una aféresis de «selecto». Una vez que el elegido cuenta con todas las bendiciones deja de ser ‘electo’, mal que le duela, y para identificarlo en su puesto basta con mencionar el cargo a secas, sin adjetivos ni participios redundantes. Obama es presidente, sin adjetivos. Todas esas reuniones de «cargos electos» de tal o cual partido son simplemente de «cargos». Elegidos, pero no electos.

Publicado en el suplemento cultural 'Territorios' de El Correo, 21.2.09.

3 comentarios:

Clark Kent dijo...

Interesante, no conocía la diferencia entre ambos términos. Ser electo dura poquito, como otra palabra parecida, mira tú por dónde... jaja. Por favor, explicad un día lo de "designado" y "nominado".

Editor Simplificado dijo...

Estupenda definición.

No surrender dijo...

Los puntos sobre las íes, sobre todo si hay políticos de por medio, ya sean electos, elegidos o sedientos de poder.