4 de enero de 2007

AGUINALDO


Uno de los vocablos más navideños de nuestro léxico es «aguinaldo»: regalo que se da en la Navidad o a final del año en diversas formas, desde la colación de Nochebuena hasta una retribución extraordinaria o una cesta de turrones. Aunque casi ha desaparecido del uso común, la pervivencia de la palabra queda asegurada al menos por cierto tiempo gracias a la letra de algunos villancicos. Poco se sabe del origen de «aguinaldo», si bien el término ya está documentado en textos del siglo XV y entra en la literatura a través de algunos romances tardíos («Día era de los Reyes, / día era señalado, / cuando dueñas y doncellas / al rey piden aguinaldo», reza el de Doña Jimena, incluido en el Cancionero de Amberes de 1550). Covarrubias creyó que las raíces de «aguinaldo» estaban en el árabe «guineldun» (regalar) o en la supuesta voz griega «gininaldo» (agasajar a alguien en su nacimiento). Pero es más probable la procedencia latina, a partir de la locución adverbial «hoc in anno» (en este año). Durante varios siglos «aguinaldo» convivió con «aguilando», que todavía se puede oír en algunas regiones españolas y que probablemente fue la voz primera, deformada después por metátesis en «aguinaldo». En el español de América se mantiene más viva que en España, pero no tanto es su acepción de ‘regalo’ como en el sentido de ‘retribución económica’. De hecho, el concepto de aguinaldo está incluido en muchos convenios laborales, en equivalencia a lo que a este lado del Atlántico se conoce como «paga extraordinaria».

(Publicado en 'Juego de palabras', del suplemento cultural 'Territorios' de El Correo, 3.1.07)

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