
Y su primera víctima fue una vocal.
(Gracias a P.)
Otra nueva manía de algunos profesionales de la comunicación hablada, tanto en la radio como en la televisión: recurrir a la locución «dar buena cuenta [de algo]» para decir lo mismo que «informar» pero más enfáticamente. «Dentro de unos segundos les daremos buena cuenta del viaje de Sarkozy»; «ya dimos buena cuenta de esta noticia la semana pasada». Un error. Una cosa es «dar cuenta» de algo (explicarlo, notificar de ello) y otra bastante diferente «dar buena [o mala] cuenta» de algo o de alguien. Cuando decimos «dio buena cuenta de una enorme paella» estamos indicando que el sujeto se la zampó, porque eso es lo que significa «dar buena cuenta» con complemento directo de comida o de bebida. Si el complemento es una persona o grupo humano, la locución significa «matar», «destruir», «derrotar»: «El Athletic dio buena cuenta del Osasuna», «el asesino salió de casa dispuesto a dar buena cuenta de su víctima». De manera que, cuando un periodista asegura haber dado «buena cuenta» de un hecho, lo que transmite sin saberlo no es que haya informado con más rigor y precisión de lo habitual, sino que se ha cargado la noticia, que la ha despachado con voracidad y sin miramientos. La fórmula «dar buena [o mala] cuenta» admite la supresión del adjetivo: «El Athletic dio cuenta del Osasuna», pero no así al revés. Bien es cierto que determinados comunicadores y ciertos espacios de la parrilla audiovisual tratan la información de manera tan alevosa que en su caso sí podría decirse que acostumbran a «dar buena cuenta» de lo que cae en sus manos.





