7 de noviembre de 2010

Un perfecto insulto


En la vigésima segunda edición del DRAE, el apelativo «mierda» en su acepción coloquial se define como «persona sin cualidades ni méritos». Es un insulto, por supuesto. Pero leída la definición en su literalidad parece que no constituye un agravio de bulto, y que podría emplearse para designar a personas comunes y corrientes con la intención de rebajarlas pero no de denigrarlas, de devaluarlas sin llegar al vejamen o la ofensa. Es lo que han sostenido algunos abogados hermeneutas ante el piropo que el novelista Pérez-Reverte dedicó al ex ministro Moratinos a raíz de su emotiva despedida en el Congreso: «Se fue –escribió- como un perfecto mierda». Leyendo sus argumentos se diría que existe un empleo poco menos que cariñoso de «mierda» que nada tiene que ver con lo escatológico ni lo injurioso, un uso según el cual el vocablo se limita a rebajar el relieve de la persona otorgándole la consideración de don nadie, de mindundi, de cero a la izquierda. No importa que el escritor hubiera redondeado su juicio con un adjetivo («perfecto») que no deja lugar a dudas. «Perfecto» es aquel o aquello que posee una virtud o un defecto en grado sumo. Sin embargo el diccionario no se queda ahí. Si el lector atento revisa la voz mierda» en la versión digital del DRAE, observará que aparece corregida mediante una enmienda con valor normativo. Donde antes se indicaba «persona sin cualidades ni méritos» se ofrece ahora una explicación más precisa, escueta y ajustada al uso común de la palabra: «persona despreciable», se nos dice. Así figurará en la vigésima tercera edición del Diccionario y así debemos considerarla al margen de cualquier impresión subjetiva. Los responsables de ese acertado cambio en la redacción del artículo son los señores académicos, entre los cuales se encuentra por méritos propios el mismo Pérez-Reverte. De donde se deduce que sabía exactamente lo que decía. Bueno es él dando mandobles.

(Publicado en el suplemento cultural 'Territorios' de El Correo, 6.11.10)

1 comentario:

Gerardo dijo...

Tanto como por méritos propios... Por méritos propios estarían el filólogo, lingüista, escritor con valor literario, etc. a los que usurpa el sitio.

Reverte es uno de esos académicos que desprestigian la RAE. Es literariamente mediocre, escribe unos best sellers de nulo interés literario y es un articulista basto y de una superficialidad intelectual que da vergüenza ajena. Está ahí únicamente porque es famoso, debido a la deriva populachera que ha tomado la RAE en su elección de académicos (que no sería mala idea si no se les fuera de las manos).

Este tipo de personajes es perfecto para juzgar lo que ha asimilado alguno en sus estudios de letras: si le gusta algo tan ramplón como Reverte, ya sé de otro más al que estudiar solo le sirvió para acumular créditos en el expediente.