4 de noviembre de 2010

FALLECER


¿Pueden fallecer los pulpos? ¿O solamente «mueren», como todos los animales y el resto de seres vivos? Si bien el DRAE registra «fallecer» como sinónimo de «morir», María Moliner especifica que «fallecer» sólo es «morir una persona». Y lo mismo dice la mayoría de diccionarios solventes, fieles a la etimología del término. El verbo latino «fallere» ('fallar, faltar') dio origen a distintos vocablos, entre los cuales se encuentra el derivado «fallescer» o «fallecer». Éste empezó a usarse en la Edad Media con el mismo significado que «faller», hasta que en el siglo XVI adoptó el sentido de 'morir'. Era un eufemismo de los muchos que la cultura ha ido creando en torno a la muerte, el tabú por excelencia. Los hablantes huimos de la palabra «morir» e inventamos otras formas de referirnos al hecho definitivo en la absurda pero comprensible creencia de que ahuyentando la palabra conjuramos junto con ella el mal que representa. Y lo hacemos de muy diversas formas, desde las burlescas («estirar la pata»», «doblar la servilleta», «dejar de fumar») hasta las bravuconas («diñarla», «palmar») o las más melindrosas («expirar», «finar», «fallecer»). Pero «fallecer» da a entender que el ser muerto no sólo abandona la vida, sino que deja un hueco, que «falta», que es «echado en falta» por los otros. Es decir, encierra unas innegables connotaciones de humanización que no posee el verbo «morir», más genérico, más frío y también más directo. Las personas mueren y fallecen, los animales se limitan a morir sin más. Si el famoso y laureado pulpo Paul «ha fallecido», tal y como anunció en sus noticiarios la radio pública, es porque la fortuna le condujo en vida al mundo de los humanos y le concedió atributos que un cefalópodo nunca habría podido soñar. Nadie aclaró si le rendirían honores fúnebres, pero es probable que así fuera, y que alguien lo haya recordado en una sentida necrológica. Descanse en paz el dichoso animalito.

2 comentarios:

Ander dijo...

Descanse en pan.

Silvia Gongo dijo...

Buena apreciación semántica.
RIP, RIP, ¡hurra!