6 de abril de 2010

*CRUCIFICCIÓN



En torno a la Semana Santa es inevitable encontrar en los periódicos estas pinceladas de ingenio. Si a todo sufrimiento prolongado tendemos a aplicarle la metáfora del «viacrucis», ¿por qué no llamar crucifixiones a los desenlaces fatales, como el del Cholo Simeone? Finalmente no podrá comer el turrón al frente del San Lorenzo en la enloquecida Liga argentina. Pero el toque de la noticia está en una crucificción que parecería una ejecución de mentirijillas, ficticia, inventada, si no fuese porque el dimitido míster ha reconocido: «Está bien, no da para más». En bíblico, «Consummatum est» (Juan, 19, 30).

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿No crees que, más que un míster "dimitido", Simeone es un míster dimisionario?

Anónimo dijo...

Y, en caso de que Simeone no se hubiera ido por decisión propia (esto es, no hubiera él cesado o dimitido), sería entonces un míster destituido, depuesto, relevado, despedido..., pero nunca podría ser un mister dimitido (ni cesado), aunque sí podría ser dimisionario.

Anónimo dijo...

A ver, JMR: precisamente porque lo han crucificado, Simeone no es un míster dimisionario (pero mucho menos es un míster dimitido); es un míster destituido.
Te recuerdo que el verbo "dimitir" puede ser transitivo, pero no se dimite nunca a alguien, sino que se dimite algo -se dimite una cosa; no se dimite una persona-. Y, cuando ese verbo de muestra intransitivo, es todavía más evidente, entonces, que su participio pasivo (dimitido) no puede usarse nunca como adjetivo para designar a la persona que dimite (que será una persona dimisonaria, pero nunca una persona dimitida).
Por cierto, me llamo Adolfo Ipiña (y soy quien ha realizado, contando éste, los tres comentarios anónimos a tu artículo).