15 de mayo de 2008

Provocar


Cuando uno empieza a leer «el primer atentado de la legislatura provoca...» espera a continuación un complemento directo de sentido negativo: tristeza, dolor, indignación, destrozos, muerte. El verbo provocar, en su acepción de ‘hacer una cosa que ocurra otra como reacción o respuesta a ella’ (María Moliner), no parece admitir de buena gana complementos del estilo de «acercamiento». ¿Será entonces que, en el subconsciente del periódico que esto redacta, el acercamiento entre Zapatero y Rajoy pertenece al ámbito de los infortunios?

5 comentarios:

cyberwarrior dijo...

muy agudo mister Romera, el subconsciente siempre nos delata y nada mejor que la lengua para ser su fiel reflejo jajaja

elmudo dijo...

Con papel de fumar.

Lucía Martínez Odriozola dijo...

¿Propicia?

Oz discordante dijo...

Pues yo no veo que esté tan mal ¿dónde dice que lo que se produzca ha de ser algo negativo? ¿Todo lo que se provoca ha de ser malo? Miro las acepciones que da la RAE buscando una que se acomode y las tres que más o menos se pueden corresponder con el titular son estas:
1. tr. Incitar, inducir a alguien a que ejecute algo.
4. tr. Mover o incitar.
5. tr. Hacer que una cosa produzca otra como reacción o respuesta a ella.
Y sigo sin apreciar que la cosa provocada haya de ser distinta de la que se propicie o favorezca. Cierto que entendemos tradicionalmente que los males se provocan y los bienes no, pero esa tradición no viene recogida en el DRAE.

Júlia dijo...

Estoy de acuerdo con oz discordante, aunque es cierto que en algunos medios "provocar" no se acepta como sinonimo (perdon, escribo desde un teclado francés y faltan algunos acentos) de "causar". El libro de estilo de El Periodico de Catalunya, por ejemplo, solo acetpta que "provocar" se utilice como sinonimo de "desafiar".