12 de febrero de 2008

La RAE y los SMS

Acaba de anunciar la Real Academia Española su intención de elaborar una tabla de abreviaturas para los mensajes enviados mediante los teléfonos móviles. Como «la RAE tiene conciencia de que la lengua es del pueblo y es callejera [sic]», en palabras del director de la Institución, los sabios del idioma han decidido dar carta de naturaleza a la ininteligible jerigonza de los SMS (‘Short Message Service’ o servicio de mensajes cortos). ¿Qué objetivo puede perseguir semejante ocurrencia? La escritura de los mensajes en pantalla es una cosa espontánea y privada sin más normas que las de la urgencia y la economía. Los muchachos emplean sus abreviaturas —cada cual la suya—, sus ‘emoticones’, sus signos particulares al buen tuntún, inspirados únicamente por el deseo de escribir rápido y de aprovechar al máximo el número de caracteres que les permiten las tarifas del proveedor y las características de cada aparato. Sus códigos se mueven entre la anarquía y la norma tácita instaurada por la costumbre, y así consiguen cierta eficacia. No hay necesidad alguna de intervenir sobre ellos, salvo para advertir que no deben emplearse en otras situaciones o ámbitos de la comunicación. Hay que ser ilusos para imaginar a los usuarios de SMS consultando la tabla académica. Si la Academia lleva adelante su propósito de fijar una lista de abreviaturas para esta clase de mensajes, sólo logrará un efecto perverso: hacer creer a los jóvenes que sus xq, mñn, ktal, kdms? y salu2 tienen licencia de uso en exámenes, cartas o documentos escritos. ¿Cómo se escribirá la abreviatura de «insensatez» en SMS?


Publicado en 'Juego de palabras', del suplemento cultural 'Territorios' de El Correo, 2.2.08.

4 comentarios:

Ignacio dijo...

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Stella Blue dijo...

igual han tenido que crear una cartera fantasma para alguien sin asignaciones...

Vampi666 dijo...

Supongo que es más fácil para ellos rendirse que luchar.Una pena para los que aún disfrutamos de una buena escritura.
Un saludito

Anónimo dijo...

También una pena para los que disfrutamos de diferenciar códigos y situaciones. A mí, confieso, me encanta la plasticidad de ese lenguaje de mensajes de texto y, aunque ya voy a cumplir los 33, me esmero en redactar (y digo redactar porque a veces cambio la redacción para poder usar abreviaturas) mensajes de texto más creativos que los que escriben los quinceañeros, os lo aseguro.

A mí no me gusta que venga nadie a decirme qué reglas han de regir esos mensajes, pues yo ya tengo las mías, sin importarme si los otros lo hacen así o no (si bien acepto convenciones): así, yo escribo "pq" y no "pk" ni "xq" (alguna vez he puesto "xq") para "porque" y no lo voy a cambiar ahora diga lo que diga la RAE.